1/1/2023 - 31/12/2026
Este proyecto presenta la continuidad ineludible, dada la pertinencia actual, del tema-problema planteado por el equipo en el año 2018. Su sustento teórico, imbuido por las reflexiones de diversos analistas sobre y desde el final de los años 60 en el mundo y en nuestro país, hacen posible profundizar históricamente en la reafirmación del neoliberalismo a partir del 2016. Se presenta bajo formas políticas, sociales e institucionales que, tal como en una «democracia enmascarada», son el instrumento de consolidación de un modelo que llevó la desigualdad, la dependencia, la concentración de la riqueza, el endeudamiento, la destrucción del estado, del mercado interno, del trabajo, del salario y el aumento de la pobreza a límites imponderables. La sociedad mantuvo una subjetividad guiada por la pulsión de lucha con la que hizo posible grandes movilizaciones y conquistas importantes a pesar de la represión. Pero otras subjetividades ya forjadas en décadas anteriores se mantuvieron de modo constante en sus embestidas punzantes contra las propuestas emancipatorias que aún hoy perduran. Entonces la investigación se proponía dar cuenta del proceso de cambios socio-políticos experimentados por las sociedades latinoamericanas en las últimas décadas del siglo XX y las primeras del siglo XXI y analizar esos cambios como resultados inconclusos de los nuevos movimientos sociales que, desde mediados de las década de 1980 y durante la de 1990, estallaron en Venezuela, México, Argentina, Bolivia, Ecuador y Paraguay. La dinámica de cambio histórico en la región nos permite mantener ambos planos de análisis y nos exige estudiar las nuevas representaciones políticas de demanda ciudadana a partir de 2016. Un alto porcentaje de la ciudadanía se encuentra representada en el neoliberalismo a pesar de la reforma laboral, la libertad de mercado, la reforma del sistema tributario, la libertad de comercio exterior, etc. Asimismo, en abierta oposición a la presencia estatal, surgen sectores que, autodenominados «libertarios», comenzaron congregando a minorías signadas por la antipolítica y el antiestatismo. Este es un fenómeno político nuevo que aumenta su representación social e institucional y que es urgente estudiar. Esto significa que no hay un sujeto homogéneo y que para comprender el dinamismo histórico es necesario incluir las fragmentaciones sociales en lo político para encontrar alguna certeza hacia una democracia que pueda dar respuestas valederas a esta heterogeneidad.