1/1/2024 - 31/12/2027
La epilepsia es una enfermedad que afecta alrededor de 50 millones de personas en el mundo y se caracteriza por una actividad cerebral anómala, que se manifiesta como una predisposición a largo plazo a generar crisis epilépticas, comportamientos inusuales y, en ocasiones, pérdida de la conciencia. La principal estrategia para controlarla es el uso de fármacos anticonvulsivos (FACs), y la selección de la farmacoterapia óptima se basa en la clasificación adecuada de las crisis experimentadas por cada paciente. Sin embargo, alrededor del 30% de las personas sufren crisis persistentes incluso con el uso de farmacoterapias adecuadas, por lo que se los clasifica como farmacorresistentes. Este grupo de pacientes experimenta un aumento de riesgo de muerte, y puede desarrollar trastornos de índole psiquiátrica, cognitiva o de comportamiento. En estos casos las alternativas de tratamiento involucran la cirugía resectiva, los dispositivos antiepilépticos o las intervenciones dietarias, entre otras.La toxicidad y falta de eficacia de los FACs constituye una problemática a nivel mundial que se ve exacerbada en países en vías de desarrollo, donde habitan el 80% de los enfermos de epilepsia. En el año 2016 la Organización Mundial de la Salud lanzó la segunda versión de su programa de acción para superar las brechas en salud mental en entornos con recursos limitados (mediante la mejora y ampliación de la atención de este tipo de trastornos), incluyendo a la epilepsia como una de las ocho condiciones prioritarias y, por tanto, reconociendo su importancia. A esta realidad se suma la estigmatización que sufren los pacientes con crisis convulsivas, lo que representa un impedimento para el ejercicio de sus derechos y su integración completa en la sociedad. En esta investigación se propone como objetivo general el descubrimiento de nuevos FACs, más eficaces o mejor tolerados, y la optimización de FACs conocidos por aumento de su biodisponibilidad cerebral, mediante el uso de estrategias racionales para el diseño de fármacos y la nanotecnología farmacéutica. Se plantea el empleo de metodologías integradas, interdisciplinarias y complementarias, como el descubrimiento/diseño de fármacos asistido por computadora, la síntesis química (orgánica y de nanopartículas) y los ensayos biológicos.