1/1/2026 - 31/12/2029
Se podría aseverar que la profesión emerge con dos marcas inapelables, por un lado, se constituye como una profesión exclusivamente femenina siendo parte de la división socio técnica y sexual de trabajo y con un nítido sello de clase, una vez que el Estado emplea mayoritariamente a núcleos de mujeres pertenecientes a los sectores populares (Cisne, 2016). A esto se le suma, la especialidad que le corresponde a la profesión, sus tareas y funciones, donde las mismas tienen un carácter feminizante, "tareas y funciones que las mujeres saben hacer". He aquí el nudo a descifrar en esta propuesta investigativa, al respecto de abordar esas determinaciones que configuran la feminización de la categoría profesional y como impactan las mismas en las funciones y tareas que se despliegan en la intervención profesional. Sumado a esto, al análisis de la feminización del Trabajado Social se incorpora el análisis de la feminización de la pobreza en el contexto actual, mujeres trabajadoras sociales que intervienen con mujeres pertenecientes a los sectores populares. Mujeres asalariadas y precarizadas en su condición de trabajadoras que intervienen con mujeres pobres, migrantes, negras, violentadas en su condición de género. Aquí es imperiosos incorporar en el análisis la categoría de interseccionalidad, el cruce entre capitalismo, patriarcado y racismo, donde clase, género y raza se entrelazan necesariamente en esta realidad social. Con lo cual y a los fines de esta nueva investigación, es imperioso reflexionar sobre estas categorías, las mismas se sustentan en la hegemonía del capitalismo en las diferentes formas de reproducción social. En este sentido, organizaremos las argumentaciones a partir de tres núcleos teóricos fundamentales, que atraviesan este proyecto investigativo: el capitalismo patriarcal en su actual crisis de reproducción social anclando en la categoría de la Teoría de la Reproducción Social (TRS), la feminización de la pobreza expresada en la interseccionalidad de la clase, el género y la raza y por último la feminización del trabajo Social, que se encuentra en la naturaleza misma de la categoría profesional.